septiembre 21, 2019

¿Es buena idea aprender a cantar o a tocar la guitarra por Youtube?

Basta un pequeño camino por Youtube para advertir que existen tutoriales sobre materias inconcebibles. La música es una de las disciplinas con más canales dedicados a la enseñanza en la plataforma. Da la sensación de que, poquito a poco, las clases en persona van perdiendo fuelle en favor del aprendizaje virtual. Mas, ¿verdaderamente el procedimiento on line es comparable al tradicional y presencial? ¿Es enseñanza real o bien son distracciones ocasionales? ¿Qué ventajas y también inconvenientes se hallan en esta vía?

Existen vídeos para prácticamente todos los instrumentos. Ciertos son grabaciones de escasa calidad en las que el creador interpreta un tema frente a la cámara a fin de que se vea la digitación. Otros diseñan un procedimiento, acompañan con elementos gráficos sus clases de canto y aplican las estrategias de difusión del marketing on-line.

El guitarrista Franco Lunghitano, de Cuerdabierta, asegura a Yorokobu que la modalidad en vídeo, en el caso de las 6 cuerdas, resulta útil por el hecho de que el vídeo se puede ver «todas las veces que desees y desde cualquier plataforma». Así, si el pupilo olvida la ejecución de algún pasaje o bien ejercicio, no debe aguardar a la próxima clase para ponerle remedio.

En su entender, los canales de Youtube «pueden marchar realmente bien para aprender algo concreto como una canción específica, mas no hay un plan a seguir». Si lo que buscas es dominar un instrumento no es la mejor opción: «En Youtube puedes localizarte con una sobrecarga de información y muy seguramente pases horas viendo vídeos sin aprender nada», matiza. «Hay miles y miles de libros no leídos y de cursos no realizados».

De ahí que, en su caso, emplea el canal como una vía exploratoria que está vinculada con los cursos on-line que ofrece bajo subscripción. En estos últimos, procura acercarse al frente a frente y compensar las restricciones de lo virtual. Aparte de cursos cerrados de estilos (blues, rock…), efectúa clases en vivo y, mediante un conjunto privado de Fb, habla con sus pupilos, recibe vídeos de sus avances y los asesora uno a uno. Al unísono, comparten y comentan música entre todos: se crea una pequeña comunidad. «Algunos pupilos acabado juntándose para tocar», cuenta.

Pese a existir tutoriales gratis y de que, rastreando bien la página web, uno puede hallar todo género de técnicas y canciones, muchos pupilos prefieren decantarse por opciones de pago. La existencia de un procedimiento es vital, sobre todo en las primeras etapas. Al comienzo, el instrumento desborda a quien trata de domesticarlo. No contar con una guía o bien con la capacidad de contrastar los avances y de revisar que es normal fallar, que el proceso es costoso y lento, desmotiva y lleva, en una gran parte de los casos, al abandono.

Los vídeos de Youtube se alimentan de visitas, y resulta rentable caer en el espoleamiento vacío, en hacer pensar que el aprendizaje es más fácil de lo que semeja. Quien toca lo sabe: dominar un instrumento es complejo, requiere una actitud obsesiva, perseverante y es absurdo proponerlo como una cuestión de metas o bien de ítems. Por buenísimo que seas, si pasas una semana sin tocar, tu capacidad se reduce. El aprendizaje no acaba jamás.

El vocalista y videoblogger Sergio Vargott explica que concibe los vídeos como complementos de las clases tradicionales. «Si ya estudias canto y no comprendiste al maestro o bien no comprendes un tema o bien una técnica, siempre y en todo momento puedes consultarlo en Youtube y, por poner un ejemplo, ahí están mis vídeos que lo explican detalladamente».

tocar la guitarra
Sergio Vargott, vocalista y videoblogger
Asimismo lo contempla como punto de inicio. «Ver tutoriales es buena forma de saber si realmente deseas estudiar eso; puedes procurarlo y si no te agrada, te quitas la espina y no gastas dinero», opina.

La educación de la voz por vía on-line plantea más inconvenientes que la práctica de otros instrumentos. En piano, violín o bien guitarra, los vídeos muestran la digitación, las situaciones de manos y de brazos, y todavía en mayor grado en los tutoriales grabados con múltiples cámaras que dejan observar de cerca la pulsación de las 2 manos. El canto, en cambio, tiene sus cuerdas ocultas.

La voz es un instrumento, mas sus elementos (diafragma, aire, pulmones, cuerdas vocales, lengua…) se esconden a la vista. En las clases frente a frente, el maestro puede educar a percibir si el aire pasa por donde debe o bien si se articula la boca con corrección. Con el formato de vídeo cerrado, esto se dificulta.thumb image

«En el canto sí precisas a alguien que te esté observando para poder ver si lo haces apropiadamente. Son situaciones invisibles. Precisas ver, decir qué hacen mal y de qué manera hacerlo correctamente», afirma Vargott. «Di un curso on line para ciertos pupilos. Habían visto mis vídeos y la técnica, creían que lo hacían correctamente… Mas al verlos, pude decirles de qué forma corregir los fallos».

No todo es música

No es suficiente con probar calidad musical ni arte, tampoco con tener una buena capacidad pedagógica. Internet se guía por las leyes del marketing on line. De ahí que, los dueños de los canales sofistican sus métodos y sus formatos para capturar y sostener a su público.

El guitarrista Franco Lunghitano sabe que la ingenuidad es la piedra en el zapato de quienes pretenden progresar en internet. La calidad en el toque no es suficiente; en verdad, no es prácticamente nada: «Me capacito todo el tiempo. Las estrategias son fundamentales para las redes sociales. Son increíbles las cosas que se pueden hacer, y si no las haces, por más amor que tengas cara la música y la enseñanza, te será bastante difícil vivir de esta gran pasión», reconoce.

Un canal difícilmente marcha solo con consejos y vídeos de técnica. «Me ha ocurrido que he subido cosas de entretenimiento y han tenido más reproducciones que un enorme curso de guitarra», confiesa Lunghitano.

Vargott, aun, sale a la calle para detener jóvenes a los que enseñarles de qué manera sonaría su voz pasada la túrmix del autotune o bien a buscar progenitores de familia para poder ver de qué manera reaccionan frente a un videoclip de música trap. Asimismo cuenta experiencias personales o bien narra situaciones sociales a las que se encaran los cantantes: «Las personas que ven tu canal te consideran su maestro y, como sucedería en cualquier escuela, los pupilos desean hablar y conocerte un tanto más», justifica.

Otra estrategia: emplear vídeos cortos. «A muchos les desmotiva ver un vídeo largo que dure diez o bien quince minutos, si bien es aun poco tiempo para explicar un tema que llevaría una hora en una clase privada», anota Vargott. «No se puede instruir a cantar con el diafragma en cinco minutos, mas es internet y la gente desea todo veloz y corto».

A la complejidad de sobresalir entre miles y miles de contenidos y enganchar al usuario, se agrega otra más. YouTube es como una urbe tras un apagón; jamás se sabe dónde va a aparecer un saqueador. Vargott se protesta del latrocinio de ideas: «Mi canal comenzó a medrar y a los poquitos meses otro canal me copió la idea y el contenido. Te birlan aun los títulos de los vídeos».

Semeja que la opción mejor para aprender música sigue siendo una academia. Si bien no se debe olvidar que, como hay vídeos tramposos en Youtube, asimismo hay escuelas mediocres. Al valorar de qué manera la enseñanza musical se sirve de internet, no sirven alegatos totalizadores. Los profesores no van a desaparecer. Los tutoriales de música son un entretenimiento pasajero para ciertos y, al tiempo, un refuerzo para los que se esfuerzan por dominar absolutamente un instrumento.

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