octubre 16, 2019

Estudiar música y no morir -pobre- en el intento

Vivimos en un planeta en el que estudiar en una escuela de musica está relacionado a lo libre, las drogas y el malestar económico. Olvídense de eso, por lo menos de las drogas y lo libre. O bien de lo libre solo.

Para iniciar con mi relato, deseo comentar un tanto cuál es mi trasfondo. Siempre y en toda circunstancia fui un tipo lógico y estructurado, acabé la escuela con un promedio haragán y me mandé a estudiar la Licenciatura en Administración en la UBA. Fallé miserablemente. No fue por carencia de capacidad, sino como tantos otros, amaba la música; fue falta de interés. Mis días estaban llenos de dudas y me sentía angustiado, me sentía un “traidor” por no estudiar música (cosa que transcurrido el tiempo descubrí que no era el único).

Lo que, irónicamente me despertó de ese estado de congoja (guarda con la rima), fue haberme quedado dormido en el medio de una clase de Economía; en ese momento que levanté la cabeza del pupitre del estacionamiento transformado en sala (los pupilos de la sede Bulnes de la UBA deben conocer esos salones cerrados), caí en la realidad: ¡A la mierda con todo! No obstante, no era tan simple, ¿se imaginan a un chaval de familia compuesta por ingenieros y físicos que al chico se le ocurra largar todo y estudiar música? Long story short: Acabé estudiando música.

En resumen, esto no es mi biografía, el tema primordial de todo esto es desmitificar dos cosas y comentar otras que hubiesen hecho más simple y menos turbulenta mi entrada a este precioso planeta de armonías. Y el primer mito que deseo desvanecer es: “No se puede vivir de la música“. Patrañas, puras patrañas.

Ya antes de ponerme a explicar todos y cada uno de los negocios que hay con la música, deseo explicar de dónde brotó este mito. Imaginen , un adolescente de una edad promedio de dieciocho a veinte años; una persona normal con el título secundario, sin la idea de cursar una carrera. Ahora imaginen que esa persona diga: “Quiero ser un contador renombrado, deseo manejar las compañías más grandes del país y no pienso estudiar ni hacer un carajo por ello”. Desvaríos puros. Precisamente lo mismo pasa con un tipo que por tener una guitarrita, conocer 2 o bien 3 acordes, piensa que de un día para otro la pegará con una banda. Muchas bandas tuvieron la fortuna de que eso pase, mas son el 1 por ciento de la cantidad de músicos que hay el planeta. En la música necesitás capacitarte y estudiar para poder vivir en este negocio.

El inconveniente es que este adolescente, a comparación de un músico con estudios académicos (académicos musicales, evidentemente), tiene una brecha mucho menor de chances. Y no solo eso, es bastante probable que el adolescente no conozca el abanico enorme de posibilidades que tiene el negocio de la música. Un estudiante académico de música (sin importar un mínimo la corriente, así sea tradicional, moderna o bien la que fuere) tiene muchas opciones en donde se puede desenvolver y producir un ingreso -en ciertos casos más y otros menos- absolutamente digno.

Paso a explicar ciertos negocios que normalmente pasan desapercibidos:

• Sesionista: El sesionista es un músico enormemente entrenado para tocar en diferentes situaciones. Ejemplo: Una banda de una discográfica está grabando un disco y precisan un instrumentista para grabar un sólo/sección concreta. Una banda internacional (existen muchas bandas nacionales que asimismo contratan sesionistas) viene al país y precisa músicos a fin de que toquen esa noche. Una productora precisa músicos para un acontecimiento.

Requisitos: Una lectura de pentagrama lo más diligente y eficaz -tiempo perdido en el estudio de grabación, es plata perdida para una producción-, dominar el instrumento, ser una persona sociable.
Sueldo: Se paga por sesión. No se puede determinar un coste concreto, depende del sesionista.

• Compositor/Arreglista: El rol del músico es bastante obvio, compone obras que después puede vender o bien puede ser contratado por X empresa para componer una cortina/jingle/lo que sea. El arreglista tiene un trabajo similar al músico, a menos que se encarga, sobre algo que fue compuesto, de hacer arreglos instrumentales sobre esa obra.

Requisitos: Conocer de forma profunda la armonía y tener inventiva.
Sueldo: Ídem del sesionista. A menos que el músico de jingles/soundtracks de películas, puede convenir que se pague el honorario debido + percibir dinero toda vez que sea reproducida la obra (en criollo, toda vez que la gente escucha el tema) o bien recibe un porcentaje de la colecta.

• Productor musical: El productor en la actualidad cumple papeles fundamentales para el impacto que pueda -o bien no- tener una banda, y por norma general se lo emplea en una grabación, conque, hablaré de su función basándonos en una grabación de un disco. El chaval se hace cargo de todo. Controla que el sonido de la banda sea el adecuado, que los equipos que empleen sean los que se deban utilizar para sonar de “X” forma, se hace cargo de llamar a un sesionista/compositor/arreglista concreto en caso que hiciese falta; dirige la banda y inspecciona -en conjunto de los músicos- los procesos de grabación (grabación, mix, master).

Requisitos: Conocimientos musicales generales, conocimiento del negocio musical, contactos, ideas, experiencia y buena onda.
Sueldo: El salario de productor se puede acordar de diferentes formas, no hay una forma concreta.

• Músico de crucero: ¿Qué tan cool puede que te paguen por viajar por el planeta, tocar entre 1 hora y dos al día y encima no abonar un solo peso por nada? Es un trabajo precioso. Evidentemente, con los inconvenientes que pueda traer esta labor: estarás lejos de tu familia un tiempo, en el medio del mar. Si esto no es inconveniente para vos, dale cara adelante.

Requisitos: Muy semejante a lo del sesionista, una increíble capacidad de improvisación y una lectura veloz. Y que no padezcas de mareos, si es de este modo, te la regalo.
Sueldo: Normalmente las compañías de cruceros son extranjeras, pagan bien y en moneda de afuera. Además de esto, incluyen seguros de viajante, movilización (aeroplano si es preciso), una habitación, comida y prácticamente cualquier cosa que un pasajero tenga acceso (gym, pileta, cine, etcétera.

• Músico de banda de covers para eventos: Quizá no es el mejor trabajo ni el más deseado por un músico; mas, ¡hey! es un trabajo y estarás viviendo de lo que amás. El trabajo es bastante simple, tenés una banda y te llaman de un casamiento/bautismo/bar mitzvah/evento para tocar. En ocasiones te dan un repertorio, en ocasiones te conocen por ser una banda que toca covers de cierto produzco.

Requisitos: Tener buena onda, en tanto que serás uno de los modelos que levante a danzar a la Tía Edemira con sus noventa y ocho años (si se rompe algo, mejor que contrates un buen rema).
Sueldo: No es el mejor, mas conozco bandas que cobran bastante por presentación. Sino más bien, mirá a los pibes de Agapornis.

• Músico de orquesta / Directivo de orquesta: Es un trabajo indudablemente de elite en este planeta tan “under” que es la música. Mucho no puedo charlar de él pues no soy músico de orquesta ni conozco.

Requisitos: Capacitación musical, indudablemente.
Sueldo: Ignoro. El pasado día leí un artículo que el directivo de orquesta de una sinfónica en O bien.S.A. actualmente cobra un estimado de ciento setenta y cinco mil USD por año (el salario promedio allí, actualmente es de 47/50 mil dólares estadounidenses por año). Nada mal.

• Trabajos originales: Sacando los nombrados, hay miles y miles de trabajos que se pueden hacer si uno tiene inventiva. Hace poco conocí a un americano que trabajaba con una compañía en la creación de programas dedicados únicamente a la música. El kia, asistía a los muchachos que desarrollaban el software, explicando, por ejemplo; cuánto dura una figura musical, de qué forma debería sonar, etcétera Otro, creó una compañía que se dedicaba solamente a crear pistas para karaokes, juegos para videoconsolas, o bien pistas instrumentales. La idea es ser original.

Requisitos: Tener una psique capaz para los negocios, aprender y leer mucho del mercado por lo general, marketing. Ser creativo y desarrollar y explotar alguna idea que no se le haya ocurrido a otro.
Sueldo: Depende de vos.

Resumiendo, hay muchas cosas para hacer, no puse todas y cada una, y existen muchas que aún no se pensaron. A todo esto, se le puede sumar la docencia particular, que con los costes que se mueve actualmente, se puede producir un salario precioso. Las chances son muchas. El requisito de todo, es que seas sociable, produzcas contactos y buena onda. Cuantos más contactos y buena onda tengas, más trabajos te saldrán. Cuanto más y mejor estudio tengas encima, más trabajos te saldrán asimismo.

¡Cuidado! No te quedes solo con el aprendizaje de un instrumento y lo que te puedan instruir en un conservatorio. En nuestros días un músico debe de estar entrenado con múltiples cosas más, como por ejemplo:
• Conocimiento de las leyes, básicamente, las que resguardan tus obras.
• Negociación.
• Algo que puede servir mucho y que múltiples aprendemos es la programación/diseño web, para lo que sea distribución/presentación propia.
• Grabación, mezcla, mastering y acústica general.

En resumen, cuanto más, mejor.

Como afirmaría mi buena amiga Mirtha Legrand: “Como te ven te tratan, si te ven mal, te maltratan”.

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