noviembre 24, 2020

Masahiro Harada estará en la próxima Bienal de Quito

Nació en mil novecientos setenta y tres en Yaidu, Prefectura de Shizuoka, el país nipón. En mil novecientos noventa y siete se graduó del Instituto de Tecnología Shibaura (Tokyo, el país nipón); Master of Architecture mil novecientos noventa y siete-dos mil. Trabajó en la oficina de arquitectura de Kengo Kuma (Tokyo, el país nipón), Chief Architect dos mil tres y en la oficina de arquitectura de Arata Isozaki (Tokyo, el país nipón) como Project Mánager.

Masahiro Harada al lado de Mao Harada crearon la oficina de arquitectura Mount Fuji de el país nipón.

Sobre su pensamiento

Masahiro Harada tiene un pensamiento clarísimo en cuanto a arquitectura corporativa y space planning. No subscribe a la aseveración de que “la urbe es un inconveniente y la arquitectura es la respuesta”. Ese punto de vista, cree, es un producto puro de la teoría arquitectónica moderna, que como tal pesa mucho en los programas de educación arquitectónica actuales. Más bien, el arquitecto técnico nipón se reprende respecto de: ¿Cuáles son los inconvenientes corriendo por la urbe? ¿Qué contestaciones puede ofrecerles la arquitectura? Para él, es la escuela la que nos adiestra en la adquisición de este procedimiento de cuestionamiento. La evaluación del pupilo se fundamenta en este sistema ideal y racional de preguntas y contestaciones, y es sin duda relevante, si se restringe a la capacitación académica; la arquitectura en papel, desprovista de substancia, se sostiene en un nivel de pureza abstracta que le deja solucionar en teoría el inconveniente planteado por la urbe.

Mas con la arquitectura real es una cuestión bastante diferente. En verdad, aun cuando está desarrollada como una contestación pura, la arquitectura se da cuenta, desde el instante en que impone “masa” y se convierte en un objeto construido, jamás consigue ir alén de la ecuación “ciudad = problema”. Debido a que muchos arquitectos no han captado la patentiza de esto, plantea Harada, un número inestimable de edificios han surgido en el paisaje urbano mediante la aplicación siendo consciente de la lección aprendida: “solución del problema”. Desafortunadamente, la “respuesta” lícita y equitativa que se espera de manera frecuente acaba siendo solamente que un “relleno urbano” lamentable. Al usar este enfoque, la situación específica de la urbe se vuelve abstracta, teorizada y formalizada como un inconveniente y se transforma en un conjunto de sistemas lógicos, que por su parte administran una contestación arquitectónica lógica. Es inútil y antiestético reintroducir estas relaciones definidas a través del filtro de etiquetas ideales en el planeta material en forma de edificios. La arquitectura construida resultante es sencillamente un resto innecesario, asevera Harada.

Para el arquitecto técnico nipón, la presente, y de la que forma parte, es la primera generación en tomar conciencia de la realidad de los límites del modernismo y que honestamente y de manera consciente evita tratar con la arquitectura por medio de conceptos tanto como resulte posible. Para nosotros, la urbe está, desde el comienzo, empapada de “sustancia”, y el proceso arquitectónico es la creación de “sustancia”.

Masahiro y Mount Fuji Architects Studio, busca manipular estas relaciones específicas, tal y como son, en su concreción. La relación entre la urbe preexistente y la arquitectura futura jamás se concibe de forma unilateral, como se haría al contestar a una pregunta, sino como un “diálogo” progresivo y equilibrado entre la “sustancia” vieja y la nueva.

Estas son ciertas ideas de Masahiro Harada, y que, indudablemente, van a estar presentes en BAQ2018.